cuento

ANTESALA DEL AMOR

 Se acomodó encima de mis rodillas, desabotono su blusa celeste y mordiéndome a los ojos descubrió sus senos y me dijo: ¿No te gustan?.

 Una luz mortecina alumbraba sus orillas gastadas por los años. Mis labios recorrían sus montañas afiebradas, las manos transitaban por los firmamentos de los recuerdos. Separamos el pavor de sus colores del rojo hilo de su premura. Sobre la mesa de sus apuros serví dos vasos de Singani, ella presurosa coloco sobre los vasos, cubitos de hielo. Desde el cristal de mis pensamientos fui dando vuelta a la baraja, retire una carta y la cubrí con mi mano izquierda. Sobre el pecho desnudo de sus emociones, acaricié los crepúsculos de sus arrebatos, era la vitrina dormida de sus años, en las playas calientes de las manos.

 El timbre del departamento sonó dos veces. Debajo del umbral de la cocina se detuvo. ¿Quién será?, Me preguntó en voz baja, hice una mueca de admiración, fijó su mirada hacia la puerta principal del departamento, giró sobre sus talones y acomodó sus espaciosas caderas sobre una pequeña silla de madera. Saco de los zapatos cuidadosamente sus pies, y se dirigió descalza hacia la puerta de entrada, miró por el ojo mágico, dio las espaldas a la puerta, se persignó como si estuviera entrando a la iglesia del barrio y abrió la puerta, era el portero del edificio que venía a entregarle una torta que un amigo de Myrla se la enviaba.

 A este me dijo señalando la torta lo conocí a las dos semanas de haberme casado, todos los sábados almorzábamos juntos, ¿cuánto tiempo, duró eso? Pregunté, fueron ocho meses, lo acompañe en sus giras políticas, en las campañas electorales, pero nunca vote por él  ni por su partido.

 Unos tallarines en salsa verde aplacaron con creces nuestra hambre, lo acompañamos con un semiseco de Tacama helado, bebimos todas la botella. La música desbordaba el ambiente, las cortinas de gasa china colocadas en el comedor, dejaban ver las nostalgias de los sueños  imperiales, terminamos comiendo torta y queques. Una bocina de auto hizo estallar la conversación. Puede ser mi marido dijo Myrla que se le ha ocurrido venir a visitarme. Desde la ventana de su dormitorio observó el auto de su marido que se iba perdiendo en una larga fila de movilidades, las fotografías desparramadas sobre su sillón de costura delataban su escultural cuerpo, montada sobre un caballo se reafirmaba su colaboración en las campañas políticas

 Sobre una alfombra verde billar y entre almohadones posaba cubierta con una malla de color acero. Ese fotógrafo estuvo contratado para la campaña electoral, todos los días posaba desnuda. He coleccionado 100 fotografías, solo 3 personas han tenido acceso a ellas: Mi madre, mi sobrino y un amante pasajero; la interrumpí para preguntarle si el político ha tenido acceso a ellas, no me dijo, cuando ejerció la cartera del ministerio de trabajo, sobre las resoluciones recién impresas hacíamos el amor.

 Cogió una fotografía en que se cubría con una malla de naipes, levante la mano izquierda que cubría la carta y se la enseñe, la miró y sonriendo me dijo vamos a viajar, encendió un cigarro negro y comprobó lo que había manifestado. Sobre la cresta de sus olas, descansé en el oasis de sus pretensiones, llegué hasta la ofrenda de su memoria, con el orgullo de la palabra. La mire y ella también, tenía puesta una malla de ballet de color rojo, su cuerpo era un remolino de vueltas, la penetré  sobre el calor de sus paisajes, era una balsa al garete, ella se aferraba a la tangana, sobre el tapiz de sus flores, nos cubrió la última catarata. En la noche de su germinación terrestre, nacieron las azucenas.

 Un polo amarillo cubría su torso, sobre la cima de sus elevados senos se leía: “HAZME NACER “ en letras negras y gruesas. Sonó el timbre del teléfono. Si te espero. Vienes pronto. Chau. Su sobrino apareció cansado, arrojó el maletín sobre el sofá, colgó su kepí y se estiro en el sillón. Un plato de sopa hirviente alcanzó a remecer sus horizontes. Colgó la luna de sus sentimientos sobre los brazos calientes de su tía, la  cercó cuerpo a cuerpo, progresivamente exploró todos los terrenos, enderezó las curvas, saltó los precipicios, descanso sobre la bajada de sus muslos y por último llegó al ojo caliente de las aguas termales.

 La madre de su sobrino sospechaba las relaciones turbulentas que llevaba su hijo con su hermana. Las diferencias entre las hermanas datan de muchos años atrás, cuando tuvo relaciones con un alemán y procreó un hijo que era el sobrino de Myrla. Desde aquel entonces las diferencias alcanzaron alturas insospechadas.

 Sobre el mostrador de su negocio, el marido de su hermana, acariciaba los cabellos de Myrla, que sucumbía alegremente al requiebro de su cuñado. Eran varios los años que mantenían continuos contactos, estos se fueron intensificando sin que ellos se dieran cuenta, que estaban dentro de una vorágine que no tenia cuando parar. Todo empezó cuando él fue arreglar el Calefón y tuvo que volver varias veces para terminar el trabajo. El cuñado conocía de antemano las debilidades de las bondades que poseía Myrla. En el Jardín de tu vida, eres flor fraganciosa, sobre tu mente prodigiosa, hay una luz encendida, de azucena nacida.

 Sobre la margen derecha de Río Abajo, se deslizaba la camioneta Blanca Sedan 4x4, que la conducía Myrla, los boleros de Galy galeano, iban abonando el camino. Un manto verde de sembríos de lechuga, extensiones de cañaverales iban matizando la tarde cargada de calor, al fin llegamos mencionó Sadel, dándole un beso en las piernas a Myrla.

 Una edificación grande rodeada de jardines muy bien conservados los recibieron. Aquella servía de descanso mensual al padre de Myrla que bajaba de sus propiedades cultivadas de alfalfa. Sobre la terraza de ésta se podía ver los últimos sembríos de una cosecha tempranera. Dos  perros pastores coronaban el silencio ampuloso del deseo. Sobre la tumba de sus ocurrencias, el viento perezoso caminaba sobre el crepúsculo de la tarde.

 Epifanio el portero mayor sirvió dos vasos de jugos, de su bolso negro apartó una bolsa plástica y se la entregó a Epifanio, para tus hijos le dijo. Mandó preparar dos asados con papas fritas y ensalada de tomates. Caminaron por el corredor derecho, una escalera de madera los llevó a una habitación grande con olor a caoba, las paredes mostraban fotografías y pinturas al óleo, sobre la izquierda un bar repleto de licores, el traje de seda en color lila que vestía Myrla, desaparecía entre  las sombras pudorosas de los lienzos que miraba absorto Sadel.

Descubrí tu edificio de mujer, sobre columnas hermosas, una terraza preciosa, cristal del amanecer. Sí la lluvia quiere caer, extiende tu cabellera, corazón de cordillera, ciudadana del amor, credencial del candor, escudo y bandera.

 Las manos se juntaron, las pinturas se hundieron, las maderas temblaron ante el peso esquizofrénico de los cuerpos, las luces cambiaban de colores, los ojos retumbaron, las macetas y las flores no alcanzaron haber el sol. Desde la cumbre de una leve sonrisa, el coraje de tu rostro, atravesó el cabildo de tus ojos. La noche mostraba su sonrisa serena, sobre la berma derecha, aparcó la camioneta, bájate antes que la gorda té mate, le dijo Myrla en alusión a  su hermana de ella.

 El día se iba acomodando, en las alturas había nevado, el soplido del viento acababa los últimos tragos de la noche. Myrla llegó corriendo, a las diez de la mañana tenia una cita reservada con el gerente de la compañía. La secretaria en tono suave le indica que puede pasar a la oficina de la gerencia. Lucía un pantalón ceñido verde agua, con la astucia de sus años le presenta su saludo caluroso. Aquel era un hombre que bordeaba los treinta años, sobre la aurora de sus 40, le muestra un listado de su mercadería. Recibí tus ositos de peluche gracias y le estampó un sonoro beso en el rollizo cuello del gerente y con sus manos le despeinaba el cabello. Comunica por el anexo que preparen el pedido de la Señora Myrla antigua cliente de la Compañía, fímame estas 6 letras y también estos 6 recibos, es una formalidad le dice, mientras que acomodándose sobre las piernas del gerente, le desata la corbata y le empieza a tocar las notas de la Marcha Paso de Vencedores.

 Va usted con cuatro hombres y las autoridades judiciales, a realizar el allanamiento de un laboratorio de cocaína, si mi capitán y se retira.

 Desde un teléfono público habla con Myrla, prepárate, mañana sobre las seis de la tarde me esperas en el Paseo de la Rotonda, estaré con una camioneta roja. Esta bien no faltare, cuídate. No te preocupes. Chau. Colgó el teléfono y se retiro a la cocina, mientras tanto meditaba sobre esa llamada. Comenzó a arreglar las habitaciones, salió a la calle a almorzar y  atender su negocio.

 En el olvido de sus pretensiones, sobre la Rada de sus ensueños, el consumo de un cigarro negro acariciaba sus ambiciones. La camioneta de la compañía desembarcaba su mercadería, 8 bultos grandes era el listado completo de su pedido, me lo firma señora dijo el empleado y se retiró. A caballo regalado  no se le mira las muelas y los apilo unos tras otros. El hermano de su marido que llego a visitarla, se percata de la mercadería. Cuanto cuesta esto la interrogó.

Como era su costumbre, desde que se inició en el mundo de los negocios, aprendió a eludir los momentos ásperos, sin embargo esbozando una sonrisa de disimulo contesto: “SI TU ME DAS, YO TE DOY” y sé hecho a reír a mandíbula batiente. El hermano de su marido, no se quedó callado, con la autoridad que le daban los últimos cuatro años, de conocerla como la palma de su mano, espetó: Estas pagando en género. Así es dijo Myrla,  badulaque, embustero, vividor, ganapán. Las palabras siguieron volando, el cuñado dio las espaldas y se alejo.

 Sobre la tarde dormida del día siguiente, la camioneta roja estacionada la recogió. El agente de inteligencia la miró detenidamente y en su memoria se dibujaron el plano de la casa donde iban a dormir. Me quieren matar le dijo. ¿QUIEN? La misma inteligencia. Se detuvo la camioneta, bajaron una guitarra, una bolsa que contenía alimentos, dos botellas de ron, una linterna grande. Las puertas de las habitaciones  estaban cerradas, solo quedaba abierta la del baño. En la habitación grande del comedor acomodaron unas sillas, sobre una mesa depositaron los alimentos, Myrla avanzó hacia el baño, el agente indicó no prendas las luces, a tientas se volvió a pintar los labios, se acomodó el cabello, recogió las ropas húmedas colgadas desde el verano de sus sentimientos. El agente cantaba acompañado de su guitarra.    Desde la   puerta del baño Myrla exclamo: Estas poderoso, el agente alzó la cabeza, dejó de cantar y le señaló la botella, sirve de una vez, porque me cago de sueño, ella “alzó la copa de su viento, y sirvió en las mesas de las hojas, las flores bellas de su recuerdo”

 Entre vasos de Singani, cigarrillos, música, penetraciones, fue perdiéndose la noche, el agente la contemplaba. Eres un monumento, de luz y de hueso, de luna y de queso, libre como el viento. Cálida en su momento, en perfumes de clavel, con sabor a laurel, vestida de rosa bella y hermosa, de junco y de miel. Sigilosamente se vistió el agente, bajó silenciosamente las escaleras, regresó por las llaves, observó la camioneta roja estacionada, con la pistola en la mano se fue acercando, la puerta posterior estaba semiabierta, estiró el brazo izquierdo y la cerró. El chofer no se encontraba en su puesto de vigilancia, caminó unos cuantos metros y llegó a la esquina superior del parque, descendió por unas gradas de cemento y encontró al chofer desangrándose, volvió sobre sus mismos pasos, dio una vuelta a la manzana, ingresó velozmente a la casa, en los peldaños de la escalera estaban regadas las botellas, llamó por su nombre a Myrla, y nadie contestaba, terminó de subir las escaleras y se dirigió al baño, estrangulada con una soga al cuello agonizaba Myrla, estaba desnuda sobre la tina, se arrodillo, pronunció su nombre, la besó en la frente, intento desatarla y una ráfaga de metralleta acabo con su vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PUEBLO OLVIDADO

 

Después de varios años Juan regresó a su pueblo, su casa se encontraba lleno de polvo parecía un manto de corteza no se veía nada el techo, solo se miraba las paredes de tapia, su corral donde se sembraba las hortalizas, las flores y los árboles, de las flores solo había quedado un lirio, era de color blanco con hojas verdes anchas y el eucalipto que estaba muy alto y grueso en sus ramas había hecho su nido el zorzal , en el eucalipto se encontraba varios de los pajaritos, entre ellos el gorrión de pecho rojo que volaba y volaba alegre, el jilguero de pecho amarillo y alas negras en grupo trinaba y también estaba el picaflor de color verde brillante este venía de rato en rato a pegarse en el lirio, el zorzal no se movía, al ver que no se movía decidí subir para ver que ahí, en el nido había dos huevos, dije ¡ah! Por eso no se movía la madre, el huevo era de color verde chispeados de colores marrones celeste y la madre pues le cuidaba.

Caminaba por todo el patio del corral miraba lo que había pasado tantos años desde que me había alejado, en esos de mi caminar encontré un batan donde molía mi madre el maíz, el chuño para hacer el rico mazamorra, el batan estaba bien tapada de tierra solo se miraba la mitad empecé a descubrir todo y se encontraba normal como se fuera no había pasado nada ni siquiera un cambio esa batan lo había traído desde el rió Tawarmayo.

Juan se puso triste al ver todo lo que había pasado hasta ese día, él subió a la plaza a ver a sus amigos, en la plaza jugaban los niños con una pelota de trapo, al ver a Juan dejaron de jugar, para los niños era extraño porque no le habían visto unos a otros se preguntaban diciendo que le conocieran, Carlitos un poco mayor decía me suena ese nombre mi padre me hablaba de él, él se había alejado cuando su madre falleció él solo había quedado no tenia hermanos; Juan se acercó a los niños y empezó a conversar y le preguntaba donde estado por muchos años, él le decía he estado estudiando en el capital, después de varios conversaciones empezaron a jugar, en el momento de juego la pelota de trapo se rompió y salieron los trapos en pedazos y tenía varios colores unos colores rojos, amarillos, verde y negro.

Juan salió corriendo después de jugar y se a la capilla donde jugaba es sus tiempos de niño, ahora que es joven se pregunta, ¿cómo habría sido llaqashmachay en aquelos años?, el pueblo era silencio ya no había la misma gente de mi época, parecía pueblo de condenados, las casas estaban cerrados, solo se veía los huecos que hacía el acaqloy, las paredes de las casas estaban lleno de huecos, parecía zaranda de malla.

En el pueblo había quedado solo los árboles y las casas corrales, ahora llamado pueblo olvidado de llaqasmachay.

 

 

carta

IR CONTRA LA  CORRIENTE

 DE:   JOSÉ  CARLOS  MARÍATIGUI  A  RUTH

(WILLIAM TAQUIRE POMA)

 

Roma, 06 de marzo de 1920

 

Ruth:

    

 Tu carta me ha llegado con mucho retardo. Yo la esperaba, sabía que me escribirías. Que no podrías dejar de escribirme. Perdóname el calificativo. Pero desde que recibí tu primera carta, guardo de tus sobres la impresión de unos sobres de anónimo. De anónimo amable y bienhechor; pero anónimo siempre. ¿Me perdonas?.

 

 Tu sabes que no todos han sido conmigo, igual que tu generosa y comprensiva. Me han agredido tanto que he tenido que vivir siempre en son de combate. Se han aprovechado los mejores pretextos para soliviantar contra mi la ciudad. He salido de una acechanza para caer en otra. Escándalos tras escándalos. Cierto que yo no he sido prudente jamás. Pero es que no he podido, no puedo, ni podré serlo. Un hombre toda sinceridad no puede ser prudente. No puede ocultar su abominación de la estupidez, ni su pasión por la belleza, la verdad y el talento.

 

La agresividad que yo he despertado generalmente me envanece a ratos (contigo no debo ser falsamente modesto) y es que si no valiese algo, si fuese un mediocre como los demás, no sería posible que suscitara sórdidas hostilidades. En el Perú es necesario ser absolutamente mediocre para no ser detestado. El talento causa miedo y, por ende, reacción.

 

   Pero no vale la pena hablar de estas cosas cuando se está  lejos de Lima y, sobre todo, cuando, en los momentos sentimentales, se les extraña amorosamente. En el fondo soy un alma sencilla, fiel a sus afectos y menesterosa de ternura.

 

 ¿Qué  quieres  que te cuente  de mi vida actual? ¿Qué leo y estudio?. Esto carece de importancia. Leo en tu carta: “Ya nada te falta”. Y yo, en el mismo instante, siento que me falta todo. Si Ruth, no me falta nada y me falta todo. Tu lealtad, tu dulzura, tu solicitud conmigo me hace mucho bien. Te los agradezco  con todo  el corazón. Tu amistad es y será una amistad única en nuestra vidas y en el mundo.  

 

tuyo

 

 

José Carlos

REMORDIMIENTO

LIBERTAD

 

En mis sueños llegas

como una fantasma

verdugo que mata la libertad. 

Es difícil amarte

en un sueño infinito,

¿Por qué siempre no estas?

me quedo pensando...

y respiro el aire frío

al despertar. 

 

SANGRE

 

Acaso no tengo sangre.

Acaso no tengo sentimientos.

si yo solo  buscó expresarme,

sangre mía, lama  qué arrastra

a los gritos de libertad.

No podrán  detenerme de

los gritos de inmortalidad,

saldré a la calle a luchar

por el arte del pueblo,

con la palabra unión,

mi  alma se alimentará

de está Cáliz de sangre,  no es 

fácil  ver quien soy.

 

MIS LÁGRIMAS

                                

                     En el momento justo,

llegaste para sostenerme,

ahí estabas tú, radiante como

el Sol, bella como una flor.

Tu ternura hizo que mis lágrimas cesaran,

tu sonrisa lograron cambiar

mis penas por alegrías...

Al mirarte sentía ese calor,

esa energía que se plasmaba

en las paredes de mi corazón.

 

LAS HUELLAS

 

Me gusta tu voz, tus labios,

tus orejas, tu cintura, tus piernas,

tu pecho, tus frutos maduros

y tus brazos que me rodean

desde el alma hasta el cuello.

Me gusta estar contigo,

me gusta tu ausencia.

Me gustan las huellas que dejas

sobre mis sábanas para que pueda

hallarme en ellas cuando te vas.

Me gusta escuchar tu risa, tus suspiros,

tus enojos, cuando piensas.

Me gusta cuando hablas sin parar.

Me gusta tu dulzura, tu sencillez,

tu locura. Cuando estás triste

y puedo consolarte y verte sonreír.

ver el mundo a través de tus ojos,

ver tus ojos a través del mundo,

verte en todas las cosas

y a todas las cosas en ti.

 

TARDE DE VERANO

 

Hace mucho tiempo que camino solo.

A las orillas de la playa,

una tarde me senté a mirar al cielo,

estaba precioso, las nubes cubrían al sol,

y los rayos del este salían por encima

dejando sus trazos radiante,

lindo de una tarde de verano.

 

Me hubiera gustado regalarte mi lado

y a tu lado, hubiera

sido capaz de hacerte una poesía.

Aún no puedo explicar, cómo es posible

que estés en mi mente,

no puedo caminar mirando

ni siquiera al frente, no tengo ganas

de mirar a nadie, lo único

que tengo en la cabeza es tu imagen,

tu ternura deslumbrante,

tu rostro de rasgos recios,

tu mirada ingenua de niña,

tus labios que invitan al beso.

 

TUS SILENCIOS

                                                     

¡Ay!… si tú supieras,

como he llorado en silencio

cada vez que recuerdo esas

excusas, ahora ya

estoy bien, me cansé

de esperar, ya no quiero

tus silencios, ni el cansancio del día.

Voy a dejar el temor

y la cobardía, te dejo amor ,

me alejo de tu vida para siempre,

no quiero seguir lastimando

mi corazón con una esperanza

de cambio que jamás ha de llegar.

 

LETRAS SUELTAS

 

Sólo por ti esta noche me siento

a escribir letras sueltas,

como rompecabezas de mil formas,

que intentan desgranar el sentir,

un corazón que cada día vive en

un universo más modificado.

Un corazón que late desenfrenadamente

y quiere salirse del pecho para

correr junto al tuyo y estar cada hora,

cada minuto, cada segundo más cerca;

transmitiéndote los calores que abrazan

mi alma y me hacen sentir que mi vida

                     sólo tiene sentido si tú formas parte de ella.

 

                    Mis manos

 

Cuando escribía mis manos se movían,

en esta noche puedo escribir los versos

mas hermosos como: la noche esta gris

y mi alma esta solo porque

no estas a mi lado, mi mundo es diferente

cuando puedo sonreír contigo, cuando puedo

recibir de ti un calido abrazo mientras me susurras

al oído, lo bello que es la vida.

hoy al amanecer me acordé de ti, ...

alcé los ojos al cielo y le pedí al creador por

un hermoso día donde no falte una sonrisa

en tus labios, ni una palabra de aliento...

hoy en esta noche aquí sentado

miro que las noches son

largas como aquel camino sin fin ,que

el atardecer es menos bellos cuando

no contemplamos juntos

Porque tu presencia hace que todo

brille y toda parezca mejor, hoy

sentado frente a mi ordenador solo quiero decirte

lo especial que eres y seguirás siendo para mi..

 

  Ríos solitarios


El tiempo va pasando, lentamente,
el tiempo puede hacer tanto...
Necesito tu amor.
Ríos solitarios que fluyen hacia el mar,
para abrir los brazos del mar.
Ríos solitarios, me esperan,
pronto llegaré a casa, espérame.

¡Ay! Estoy sediento, por tu amor,

quiero decirte que lo que siento por ti

es mucho más..

ESPÍRITU NUEVO

La actual generación de América no anda menos extraviada que las anteriores. La actual generación en América es tan retórica y falta de honestidad espiritual, como las anteriores generaciones de las que ella reniega. Levanto mi voz y acuso a mi generación de impotente para crear o realizar un espíritu propio, hecho de verdad, y de vida, en fin, de sana y auténtica inspiración humana. Presiento desde hoy un balance desastroso de mi generación, de aquí a unos quince o veinte años.

Estoy seguro de que estos muchachos de ahora no hacen sino cambiar de rótulo y nombres á las mentiras y convenciones de los hombres que las precedieron. La retórica de Chocano, por ejemplo, reaparece y continúa, acaso más hinchada y odiosa en los poetas posteriores. Así como en el romanticismo, América presta y adopta actualmente la camisa europea del llamado espíritu nuevo, movida de incurable descastamiento histórico. Hoy como ayer, los escritores de América practican una literatura prestada que les va trágicamente mal. La estética -si así puede llamarse esa grotesca pesadilla simiesca de los escritores de América- carece allá, hoy tal vez más que nunca, de fisonomía propia. Un verso de Neruda, de Borges o de Maples Arce, no se diferencia en nada de uno de Tzara, de Ribemont o de Reverdy. En Chocano, por lo menos, hubo el barato americanismo de los temas y nombres. En los de ahora, ni eso.

CÉSAR VALLEJO

LA RELIGIÓN

RELIGIÓN

 La religión es el reflejo fantástico en la cabeza del hombre, de las fuerzas exteriores que dominan sobre los sentidos en la vida cotidiana del individuo; reflejo en el cual las fuerzas terrenas adquieren formas no terrenas. Desde el punto de vista teológico (al que el idealismo filosófico intenta proporcionar una base argumental), la religión se halla vinculada a un perdurable sentimiento interior del hombre, sentimiento que expresa el nexo de este último con cierto principio espiritual. La religión es una forma específica de conciencia social; se distingue por constituir una unidad de ideología, de sentimientos y de culto (actos rituales o mágicos). El rasgo fundamental y decisivo de la religión es la creencia en lo sobrenatural. La religión es un fenómeno socialmente condicionado y, por ende, históricamente transitorio. En el transcurso de un largo periodo de la historia humana, los hombres no conocían ninguna religión. Ésta surgió en un determinado estadio de desarrollo de la comunidad primitiva como reflejo de la impotencia del hombre ante las fuerzas amenazadoras e incomprendidas de la naturaleza. En las saciedades de ricos y pobres, las raíces de la religión se hallan relacionadas, sobre todo, con el desamparo de las personas ante los procesos espontáneos del desarrollo de la sociedad, con la explotación y la miseria del pueblo. Aquí la religión, es “una de las variedades de la opresión espiritual que pesa siempre y en todas partes, sobre el pueblo, abrumado por un permanente trabajo para otros, por la miseria y por su estado de aislamiento”. Con el avance científico, la religión va perdiendo gradualmente su influencia sobre la conciencia social. La difusión de la concepción científica, educación laica, del mundo entre la mayoría del pueblo lleva a que la religión vaya quedando cada vez más reducida a la nada. La religión sólo puede desaparecer definitivamente, quedando eliminada de la vida de las personas, en la sociedad con una educación desarrollada. Sin embargo, su desaparición no constituye un proceso automático, presupone una labor tenaz para educar a los alumnos en un sentido ateo, una amplia propaganda de los conocimientos científicos y de la concepción científica del mundo. La ignorancia, que duda cave, es aliada de la religión.

Acerca de william

Hacer literatura es el arte de crear la belleza en la humanidad

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